Videncia y Clarividencia

Mis dones son la videncia y la clarividencia, pero todavía hay muchas personas que no saben en qué se diferencia una cosa de la otra. Y creo que es normal. Tampoco es un tema para debatir e ir hablándolo todos los días. Así que te lo voy a explicar para que tengas claro con qué te puedo ayudar.

Vamos a ver. La videncia es lo que permite ver el futuro, lo que nos va ocurrir en los próximos días, semanas o meses, pero utilizando algún tipo de herramienta. ¿Cuál? Pues por ejemplo, las cartas del Tarot, las runas, el péndulo, la bola de cristal o cualquier otro instrumento. Sin eso, sería imposible poder ver lo que va a ocurrirle a una persona.

Casi todos podemos desarrollar la videncia. Otra cosa es que queramos o no. Sólo se trata desarrollar lo que se llama la intuición y para eso pues existen algunos métodos que funcionan. El Tarot, por ejemplo, hace que poco a poco vayas despertando ese sexto sentido que todos tenemos escondido. Ni qué decir tiene que deberás aprender algunos significados de los arcanos. Saber por ejemplo que el Mago es una carta que se identifica con el trabajo. Los enamorados es la del amor y así una por una. Con el tiempo, si te aplicas y vas mirando y trabajando con las cartas, notarás que te inspiran cosas nuevas y eso es fantástico porque quiere decir que tu intuición y la capacidad de ver cosas aumenta. Así que una persona es mejor vidente cuando pone a trabajar este don constantemente y si puede ser a diario, pues mejor aún.

En cambio la clarividencia es diferente y un poco más complicada, sorprendente y muy misteriosa. Esto sí que es un don natural y que no se aprende leyendo libros o recurriendo a métodos. Si alguna vez, alguien te dice que te puede ayudar a desarrollar la clarividencia, no te lo creas. La mayoría de clarividentes hemos heredado este don sobrenatural de algún familiar nuestro. Yo, por ejemplo, lo heredé de mi querida madre.

La clarividencia es cuando una persona recibe señales de lo que puede ocurrir. ¿Y cómo las recibe? Pues de diferentes formas. Hay algunos que, de repente, ven imágenes muy claras, como si fuera un flash, sobre algo de ellos mismos o de algún familiar o persona cercana. Otros pueden escuchar que le dicen cosas al oído o que le hablan. Como ves hay una diferencia bastante importante con la persona que es vidente. El clarividente no puede controlar ese don que tiene. De repente, sin quererlo ni buscarlo, puede “ver” desde un accidente hasta una persona que puede convertirse en pareja de alguien o el nacimiento de un bebé. El vidente, en cambio, tiene que echar mano de su utensilio preferido para ver el futuro.

La verdad es que ser clarividente al principio asusta porque no estás preparada. Pero poco a poco aprendes a vivir con ello. En mi caso, yo tengo a mis ángeles y guías espirituales que me avisan y me chivan todo. Es sorprendente las cosas que me han llegado a decir y que siempre han acabado pasando.

Así que si quieres una definición mía es vidente y clarividente. Utilizo las cartas, pero al mismo tiempo tengo a mis queridos seres de luz que constantemente me están diciendo cosas sobre la persona que me está haciendo preguntas. ¿Quieres probarlo?